Mas de una vez nos encontramos diariamente luchando y batallando frente a la naturaleza humana rodeada de espejismos y desiciones neutras. Barajando el destino desde un punto sin equilibrio y dispuestos a dejarnos seducir por el encanto de lo inmediato. Es que al parecer, la cultura de los rápido y fugaz se apodera de nuestra mente cada vez que se lo permitimos. Todo debe ser rápido, todo debe ser inmediato. La tolerancia, la espera y la paciencia son partes de un proceso que es preferible evitar. Es preferible encontrar sentido en aquello que no tiene sentido y lo que vale la pena, lo prioritario, lo trascendental es postergado, hasta me atrevo a decir que es menospreciado.
Alguién una vez me enseñó que debo invertir en lo eterno.....eterno? Es acaso eso un promesa superficial a la que no queremos apuntar, o son acaso palabras vacías que se lleva el inconformismo de tener que esperar una promesa? Algo que vendrá? Y si no viene? Y si no llega? Y si vivimos apuntando a lo que quizás sea incierto mientras el tiempo nos devora con su sed de justicia y redención?
Jesús fue enfático al dejarnos su enseñanza: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que
permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a
éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello". Y si suponemos que no vendrá esa vida eterna y que todo fue falso, creado por mentes atroces que quieren que vivamos subyugados a una religión y al oscurantismo, pues al parecer cada vez es más creciente la oleada de ateos y de incrédulos que están cansado de oir hablar de Dios, con o sin razón esa es la cruda realidad. Están cansados de oir palabras sin acciones, fe sin obras, amor sin bondad, justicia sin paz! Hablar de eternidad es casi sinónimo de fanatismo.
Pero surgen otras inquietudes..........Y si es cierto? Y si de verdad si existe esas promesas eternas? Y si esa eternidad no es más que comenzar una vida que apunte por lo prioritario y trascendental?......considero entonces que la suerte debe ser echada, la desición debe ser tomada, pero sobre todo nuestra agenda revisada e interrogada: ¿Cuál es nuestra prioridad?
"Entonces dijo: "Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes.
"Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete."
Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?"
Donnis